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¿Cuándo prescribe una deuda con Hacienda?

Plazo General de Prescripción para Deudas Tributarias

El plazo general de prescripción para las deudas tributarias en España es de cuatro años. Este periodo comienza a contar desde el día en que finaliza el plazo reglamentario establecido para el pago voluntario de la deuda. Es importante destacar que este plazo se refiere al obligado principal y que, si la ejecutividad de la deuda se suspende, el cómputo del plazo de prescripción también se detiene.

Actos que Interrumpen el Plazo de Prescripción

En el ámbito tributario, existen diversos actos que pueden interrumpir el plazo de prescripción de una deuda, reiniciando su cómputo. Entre estos actos se incluyen:

  • La presentación de documentos y declaraciones por parte de los sujetos pasivos.
  • La solicitud de suspensión o aplazamiento del pago.
  • La interposición de reclamaciones ante la Administración.
  • La realización de actos dirigidos al reconocimiento o liquidación de la deuda tributaria.

Suspensión de la Ejecutividad de una Deuda Tributaria

Cuando se suspende la ejecutividad de una deuda tributaria, la Administración no puede exigir su cobro, lo que impide que comience a correr el plazo de prescripción. Sin embargo, si esta medida cautelar no se adopta, la Administración debe iniciar el procedimiento de cobro dentro del tiempo establecido por la ley, ya que la inactividad prolongada puede determinar la prescripción del derecho al cobro.

Supuestos de Prescripción según la Ley General Tributaria

La Ley General Tributaria establece que prescribirán a los cuatro años los siguientes derechos:

  1. El derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria mediante la oportuna liquidación.
  2. El derecho de la Administración para exigir el pago de las deudas tributarias liquidadas y autoliquidadas.
  3. El derecho a solicitar devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo, devoluciones de ingresos indebidos y el reembolso del coste de las garantías.

La Doctrina de «Actio Nata» y su Impacto en la Prescripción de Acciones

La prescripción de la acción se rige por la doctrina de la «actio nata», que establece que el plazo de prescripción comienza desde el momento en que se determina plenamente el alcance del daño y se puede ejercitar la acción correspondiente. Esta doctrina se aplica en casos de indemnización por daños y perjuicios, así como en situaciones de responsabilidad patrimonial.

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