Diferencias salariales: ¿bruto o neto?

Cuando un trabajador presenta una demanda y el tribunal falla a su favor, surge la duda sobre qué cantidad debe consignar la empresa: ¿el importe bruto o el neto?

En este artículo, aclararemos esta cuestión basándonos en una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJ Cantabria, 12 de abril de 2024). Acompáñanos a entender cómo proceder correctamente para evitar sanciones y asegurar el cumplimiento de las obligaciones fiscales y laborales.

¿Qué son las diferencias salariales?

Antes de profundizar en la consignación de los importes, es importante aclarar qué son las diferencias salariales. Se trata de la diferencia económica entre el salario que el trabajador debería haber percibido según la normativa vigente o su convenio colectivo, y el salario que efectivamente recibió. Estas diferencias pueden originarse por múltiples razones: mala interpretación del convenio, errores en la nómina o incumplimientos por parte del empleador.

Cuando un trabajador demanda a su empresa por estas diferencias y la justicia le da la razón, el tribunal dicta una sentencia en la que se establece el monto total que la empresa debe abonar al trabajador.

Consignación de las diferencias salariales: ¿bruto o neto?

Una vez emitida la sentencia que obliga a la empresa a pagar las diferencias salariales, surge una duda importante: ¿la empresa debe consignar el salario bruto o el salario neto en el juzgado?

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria

Según la sentencia emitida por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJ Cantabria, 12-04-2024), la empresa debe consignar el importe bruto de las diferencias salariales en el juzgado. Esto significa que debe depositar la totalidad del monto que el trabajador debería haber recibido sin descontar impuestos ni cotizaciones a la Seguridad Social.

Sin embargo, la historia no termina ahí. Aunque la consignación inicial debe hacerse sobre la cantidad bruta, el trabajador no recibirá esa cantidad íntegra, ya que se deben aplicar las retenciones correspondientes tanto para el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) como para las cotizaciones a la Seguridad Social.

¿Por qué consignar el importe bruto?

El razonamiento detrás de la consignación del importe bruto es evitar perjuicios al empleador. Si la empresa consignara el importe neto desde el inicio, seguiría siendo responsable de realizar las retenciones correspondientes tanto en Hacienda como en la Seguridad Social. Esto podría llevar a que la empresa pague más de lo debido, dado que estaría asumiendo los impuestos y cotizaciones que deberían haberse deducido del salario bruto.

En otras palabras, si la empresa consignara solo el neto, además de tener que ingresar la parte del trabajador en Hacienda y en la Seguridad Social, podría enfrentarse a sanciones por no haber realizado correctamente las retenciones. Para evitar este doble perjuicio, el TSJ establece que la empresa debe consignar el bruto, pero una vez que la sentencia es firme, se aplican las retenciones y el trabajador recibe el salario neto.

¿Cómo se realiza la consignación?

Ahora que sabemos que la empresa debe consignar el importe bruto de las diferencias salariales, es importante detallar cómo se debe llevar a cabo este proceso y qué aspectos debe tener en cuenta el empleador.

1. Consignación inicial en el juzgado

El primer paso tras la sentencia es que la empresa deposite el importe bruto en el juzgado. Este depósito garantiza que la empresa está cumpliendo con la obligación de pagar las diferencias salariales al trabajador y evita que se generen intereses adicionales por la demora en el pago.

Es fundamental que la consignación se haga correctamente y a tiempo, ya que cualquier retraso podría tener consecuencias legales y económicas para la empresa.

2. Aplicación de retenciones

Una vez que la sentencia sea firme y el juzgado autorice el pago al trabajador, la empresa debe proceder a aplicar las retenciones correspondientes sobre el importe consignado. Las retenciones incluyen:

  • Retenciones por IRPF: según el tipo impositivo que corresponda al trabajador en función de su situación fiscal.
  • Cotizaciones a la Seguridad Social: tanto la parte que corresponde al trabajador como la que debe abonar la empresa.

De esta manera, el trabajador recibirá el importe neto de las diferencias salariales, mientras que la empresa será responsable de ingresar las cantidades retenidas en Hacienda y en la Seguridad Social.

3. Liquidación final

Tras haber aplicado las retenciones, la empresa debe liquidar las cantidades retenidas. Esto implica realizar los pagos correspondientes a Hacienda y a la Seguridad Social para que el proceso de pago de las diferencias salariales quede totalmente cerrado y la empresa quede libre de responsabilidades fiscales y legales.

Consecuencias de no consignar correctamente

Es importante tener en cuenta que no consignar el importe correcto o hacerlo de manera incorrecta puede generar graves consecuencias para la empresa. Entre ellas se encuentran:

  • Sanciones económicas: tanto por parte de Hacienda como de la Seguridad Social por no haber realizado correctamente las retenciones.
  • Intereses de demora: si la consignación no se realiza en los plazos establecidos, el tribunal puede imponer intereses adicionales sobre el monto adeudado.
  • Costes judiciales: en algunos casos, el trabajador puede reclamar que la empresa asuma los costes judiciales si no cumple con la consignación de manera adecuada.

Por ello, es fundamental que la empresa cuente con el asesoramiento adecuado para realizar correctamente todo el proceso de consignación, aplicación de retenciones y liquidación.

En definitiva, cuando una empresa es condenada a pagar diferencias salariales, debe consignar el importe bruto en el juzgado para evitar perjuicios y sanciones futuras. Posteriormente, una vez que la sentencia sea firme, deberá aplicar las retenciones correspondientes para que el trabajador reciba el importe neto.

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